El Parque de la
Dehesa de Agreda abasteció el asentamiento templario que se
situó en esta villa; más tarde, bajo el mandato de Alfonso
el Sabio contribuyó con sus pastos a mantener la economía
de los labradores más humildes, hasta que el municipio intervino
haciendo de su vergel un bien comunal, que le proporcionó estimables
ingresos. Pasaron
muchos años de honrosa servidumbre a la agricultura y ganadería.
Pero nada permanece igual con el paso del tiempo, todo se transforma.
De centro agrícola y ganadero, pasó un buen día
a ser centro de ocio y recreo. Desde entonces no transcurre un solo
día en que no reciba visitas. Lo que con el progreso pudo
haber sido el fin de su existencia, resultó ser la mejor
de las obras que en ella han acontecido, convirtiéndose en
un paraje sin igual, fresco, alegre, lleno de vida.
Dicen que el manantial que riega sus praderas no tiene fondo. Que
el agua de la fuente sulfurosa, a la que llaman por su olor "de
los huevos podridos", tiene propiedades terapéuticas.
Que sus raíces son un brazo de mar. Además es la mayor
extensión de Castaños de Indias alineados de Europa.
La Dehesa se divide en tres paseos. El primero, el parque de "Moisés
Calvo', donde hace ya unos cuantos años, se celebraban inolvidables
verbenas. Tambien dispone de una zona de recreo con sus columpios
para los visitantes más pequeños. En él se
ubica el quiosco, desde donde la Banda Municipal ameniza con sus
notas las tardes de los domingos de verano.
Su segundo paseo, del que pocos saben que se llama del "Intendente",
está formado tambien por dos filas simétricas de castaños,
con su inmensa pradera en la que no es difícil encontrar
grupos de jóvenes tumbados sobre la hierba, su fuente de
agua sulfurosa o de “los huevos podridos", como la llaman
los lugareños, recientemente recuperada. De su inmediato
jardín de árboles centenarios rodeados de floridos
jardines.
Finalmente su tercera parte, quizá la mas visitada. Arbolada
con distintas especies, pero siguiendo la línea habitual
de dos filas de castaños simétricos, deja al visitante
perplejo por su acogedora distribución. Con sus mesas de
piedra y madera, sus fuentes, sus asadores para preservar el medio
natural, su amplia zona verde, su espacio de sol y sombra.
Perfectamente ubicada, la "Dehesa" agredana no tiene parangón
en muchos kilómetros a la redonda. Bien conservada, es uno
de los exponentes turísticos de esta villa, que sin duda
alguna, y con el paso de los años, se ha sabido aprovechar.
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