El
2 de abril de 1602 nacía en Ágreda María Coronel
y Arana. Nada hacía prever que esa niña de naturaleza
débil y talante taciturno llegaría a ser una de las
mujeres más relevantes de la Historia de España, teóloga
y mística, misionera en Ámerica, confidente del rey
Felipe IV, consejera de nobles y plebeyos, escritora y santa.
Tenía
16 años cuando ingresó en la orden de la Inmaculada
Concepción, juntamente son su madre y su hermana, convirtiendo
la casa familiar en convento. Muy pronto su elevada espiritualidad
se exteriorizó en singulares dones místicos, acompañados
de arrobos y éxtasis. Uno de los hechos más extraordinarios
de esta época fue la catequización de los indios de
Nuevo Méjico desde su convento de Ágreda, por el don
de la bilocación.
El
10 de julio de 1643 el rey Felipe IV se detiene en el convento de
la Concepción deseoso de conocer a sor María de Jesús.
Fue el comienzo de una relación epistolar que duraría
veintidós años |